domingo, 16 de noviembre de 2014

Ley, Sueños y Deleite





Ley, Sueños y Deleite,
a todo lo que aspiramos,
a todo lo que avanzamos.
Nuestros vivos ejemplares
que desatan pasiones, iras y alfanjazos.

La ley nos rije,
en ocasiones infringe,
de modo que complace al igual que exige.
Igual despoja como confiere,
ídem sana así como inmola.
Pero sabes que está,
sin importar tiempo ni hora,
solo está porque es propia domadora.

"Los sueños, que sueños son",
estigmatizan nuestro raciocinio,
son tal un homicidio a nuestra franqueza,
dan furor o refulgencia
o tal vez el tono lúgubre de nuestra vivencia.
Pueden ser y no ser,
regocijar o atribular,
pero sin soñar, ¿qué seríamos?
Solo una posesión más,
un cuerpo y una mente, mas ninguna finalidad.

El deleite, ¿cómo nos deleita?
De lo más simple o mentecato,
a lo más denso y enrevesado.
Se complementa en el prado,
cual sea el brebaje,
hace ver el paisaje a gusto y manera,
lo imposible bien factible,
la utopía sin escapar del orbe.
Los pigmentos estrepitosos,
y los susurros muy vistosos.

Colgando estamos desde el umbral,
y sabemos el albor mas no el final.
Todo gira entorno a "somos",
nunca a "cavilamos",
y al tener un colofón en esta vida,
todo fue si hubo leyes, sueños y deleites. 

Por: Cristian M. Arroyo Santiago
@cmas_arroyo

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