Mostrando las entradas con la etiqueta poesía. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta poesía. Mostrar todas las entradas

lunes, 17 de noviembre de 2014

Entre la poesía y la docencia

Servando Echeandía, distinguido poeta y profesor universitario, habla sobre sus místicas experiencias en la poesía. Sin tapujos, el autor de Variaciones, habla sobre la incertidumbre que vive a diario, debido a sus complicaciones de salud. Descubre cómo vive amparándose en el arte de las letras.

domingo, 16 de noviembre de 2014

Ley, Sueños y Deleite





Ley, Sueños y Deleite,
a todo lo que aspiramos,
a todo lo que avanzamos.
Nuestros vivos ejemplares
que desatan pasiones, iras y alfanjazos.

La ley nos rije,
en ocasiones infringe,
de modo que complace al igual que exige.
Igual despoja como confiere,
ídem sana así como inmola.
Pero sabes que está,
sin importar tiempo ni hora,
solo está porque es propia domadora.

"Los sueños, que sueños son",
estigmatizan nuestro raciocinio,
son tal un homicidio a nuestra franqueza,
dan furor o refulgencia
o tal vez el tono lúgubre de nuestra vivencia.
Pueden ser y no ser,
regocijar o atribular,
pero sin soñar, ¿qué seríamos?
Solo una posesión más,
un cuerpo y una mente, mas ninguna finalidad.

El deleite, ¿cómo nos deleita?
De lo más simple o mentecato,
a lo más denso y enrevesado.
Se complementa en el prado,
cual sea el brebaje,
hace ver el paisaje a gusto y manera,
lo imposible bien factible,
la utopía sin escapar del orbe.
Los pigmentos estrepitosos,
y los susurros muy vistosos.

Colgando estamos desde el umbral,
y sabemos el albor mas no el final.
Todo gira entorno a "somos",
nunca a "cavilamos",
y al tener un colofón en esta vida,
todo fue si hubo leyes, sueños y deleites. 

Por: Cristian M. Arroyo Santiago
@cmas_arroyo

jueves, 6 de noviembre de 2014

La bella CRISIS poética




En el andén de la premura
(donde zozobra la potencia)
halló el ánima su afán:

la precaria humedad abolida,

la asfixiante caricia que, absorta, atraganta
los límites de lo corpóreo

estaba allí…

imbatible
fluida
accesible


entre el manto redentor del regazo
que para sí quería 
el puñal del buen amante

Despojadas las vestiduras, la carne irradia
se tiende asequible al pecado
y se profana sola

la caricia trunca, del ánima indeleble,
al asecho

la amada, triunfante, se canta abolida
y como “dos no es igual que uno más uno”
la libertad incorpórea se hace grande

y surge el verso
y lo sublime apremia